Moneda: Euro
Idioma: Finlandés

A decir verdad, esta ciudad no estaba en mi lista de deseos, pero cuando hubo la oportunidad de visitarla, tampoco la descarté. Me pareció interesante pisar estas tierras (nevadas en invierno) finlandesas.

Plaza del Senado

En esta está la Catedral luterana que es uno de los símbolos de la ciudad. Fue construida en homenaje el zar Nicolás I. Es una de las atracciones más visitadas.

Iglesia ortodoxa Uspenski

Esta es una clara muestra de la influencia que tuvo Rusia cuando ocupó el territorio de Finlandia.

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Iglesia Temppeliaukio

También llamada Iglesia de Piedra, por estar excavada en la roca, cuenta con una gran acústica por su techo de cobre.

Museo Nacional de Finlandia

Si decides entrar, comprenderás la historia de este país báltico, desde la Edad de Piedra hasta nuestros días.

Löyly Helsinki

Los finlandeses aman los saunas, para ellos es vital. Si tienes oportunidad, entra a alguno. Este está frente al mar, lo que lo hace aún más atractivo.

Parlamento

No hay acceso a su interior, pero al menos tómale una foto.

Monumento a Sibelius

En el parque del mismo nombre, está el monumento a este músico finlandés. En un inicio, la obra de tubos no era de mucho agrado de los habitantes, pero ahora al parecer ya les gusta más. Es interesante verlo desde su interior. 

Fortaleza de Suomenlinna

Para llegar a esta isla toma un ferry, estarás ahí en 15 minutos.

Capilla del Silencio

A mitad de la ciudad está esta curiosa y sencilla edificación, no es de algún culto en particular, cualquiera que desee un poco de silencio, u orar, entra a esta capilla donde reina la paz y el silencio.

Un día en Porvoo

Este adorable pueblo es perfecto para pasar una maña a o un día visitándolo. Sus vistas son muy agradables y sus tiendas de productos locales son ideales para encontrar algo especial para ti o como regalo.

De ida o regreso, puedes parar en Haikko Manor, un hotel restaurante en el que vivió un familiar de los zares rusos Romanov que logró escapar.

Qué comer

Además de la carne de reno (ojo, no se comen a Rodolfo el Reno), preparan la carne de oso de diferentes maneras (por cierto, sabe bien). Los postres con arándanos son exquisitos, los arenques, salchichas y bollos de canela.