Francia tiene muchísimos sitios increíbles para visitar, y uno que estaba en nuestra lista de deseos era Mont Saint-Michel, en la región de Normandía. ¡Y esta vez logramos conocerlo!

 

Se puede llegar en tren (si vas desde París son 4 horas) ya sea a Rennes o Saint-Malo, y desde ahí llegar al monte en autobús. Otra opción es tomar un tour de uno a dos o tres días (que incluye los Castillos de Loire). Llegas un poco antes de lo que es propiamente el monte (ya sea a la estación o al estacionamiento), pero no te preocupes, ya que hay un autobús gratuito que te lleva hasta ahí, atravesando el puente. También es posible caminarlo, pues no es mucha distancia.

Las impresionantes mareas

Uno de los atractivos de este sitio son las mareas, ya que cada día, durante unas horas, el monte se convierte en una isla. Esto sucede tan rápido que es conveniente observarlo desde lo alto del monte y nunca en el puente ni en las faldas del monte. Siempre es conveniente estar bien informado de esto para no correr ningún riesgo.

Qué ver en Mont Saint-Michel

Desde que llegas te quedas boquiabierto ante la vista, pues es un islote rocoso rodeado de una bahía. Es una aldea medieval amurallada, en cuya cima se encuentra la Abadía del arcángel San Miguel. (Por cierto, la leyenda dice que el arcángel se le apareció tres veces al obispo Aubert, quien no creía en sus sueños, hasta que el arcángel le perforó el cráneo como señal de que su visita era real -un poco extremo, digo yo-).

Abadía

Si vas en un tour, te recomendamos elegir la visita guiada, ya que este edificio benedictino tiene mucha historia y su arquitectura es sorprendente dada la topografía rocosa del lugar, lo que parece casi un milagro. En el año mil se construyó una iglesia, después una abadía románica por el siglo XI, y ya para el XIII se construyó una elevación gótica de dos edificios, claustro y refectorio. Visítalo completo, cada rincón vale la pena.

 

 

Tiendas, restaurantes, souvenirs

La calle principal está repleta de restaurantes, heladerías, creperías, tiendas y pequeños hoteles. Aquí, justo entrando al monte, encuentras el restaurante más famoso de aquí: La Mère Poulard, lugar donde se sirve el omelette más caro y delicioso. Eso sí, es común que haya largas filas para entrar, así que mide tu tiempo si decides vivir esta experiencia.

 

Miradores y cementerio

Tanto en la propia Abadía, como al salir de ella, encontrarás miradores que no debes perderte. Por cierto, visitar el cementerio es una opción rápida e interesante.

 

Dato curioso: Se dice que solo viven 17 personas en este sitio. El resto solo acude a trabajar en los diversos negocios como restaurantes, tiendas u hoteles pequeños.

Es uno de los lugares más extraordinarios que hemos visto, así que el deseo está cumplido, y el sueño se hizo realidad.

 

 

Moneda: Euro

Idioma: Francés